Willy de la Vega es… “El Socio”

Si hay un personaje que define a los MALOS, ése es SOCIO. Es el personaje que lo lía todo, el que convierte la historia en un drama por el puro placer de putear a los demás.

“Quería crear una amistad verdadera con el personaje de KANI, para luego romperla en mil pedazos. Está claro que SOCIO es un liante y que tendrá gran parte de culpa para que la amistad deteriore, pero me gustaría repartir las responsabilidades. En esta historia nadie es del todo inocente”.

Podemos definir a SOCIO como el rival natural de KANI. Si esto fuera Star Wars, KANI sería Luke Skywalker y SOCIO Darth Vader.

Pero no siempre es así. Durante la primera mitad de la historia, SOCIO y KANI son amigos. Episodio tras episodio, vamos a cimentar esa amistad en la confianza. Durante la primera temporada, KANI admira a SOCIO, al menos en ciertos aspectos.

Porque SOCIO es un jodido desastre. Es un tipo divertido que abusa de las drogas. Cada noche, pierde los papeles y acaba desmayado en un bar diferente. O despierta en otra cama, acostado junto a una desconocida. Eso en el mejor de los casos, porque en el peor…

Eso es lo bueno de SOCIO, que no recuerda lo que hizo la noche anterior. No se siente culpable por lo que hace. Es un hedonista nato, sólo busca su propio placer, sin importar cómo lo consigue y a quién jode para conseguirlo.

Si SOCIO está acabado ¿cómo puede ser el líder de la banda del parque? Muy fácil: porque tiene talento para los negocios. SOCIO comenzó a traficar con drogas cuando descubrió que así podía drogarse gratis. No acabó ninguna carrera, pero empezó varias, y aplica las enseñanzas que obtuvo en pos del negocio: gracias a la química, aprendió a cortar cocaína; los dos años de derecho le sirvieron para tener claros sus derechos frente a un agente de policía; y aplicó técnicas de empresariales para convertirse en el único camello del barrio.

Por si fuera poco, SOCIO es especialista en pensar mal, antes que nadie. “Piensa mal y acertarás”, podría ser su lema. Porque cuando tú llegas, SOCIO ha ido y vuelto tres veces. SOCIO siembra el caos por donde pasa, por el puro de placer de poner el orden patas arriba. Todo lo que hace tiene un por qué, una razón prevista con anterioridad. El resto de personajes se mueve a su merced, obedeciendo el plan que SOCIO trazó para ellos. Cuando los personajes se dan cuenta de lo que pasa, ya es demasiado tarde: están atrapados en su telaraña.

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Bea Covisa es… “La KANI”

Señoras y señores… con ustedes, “La Kani”.

“La Kani” es el mote que usa Bea, la protagonista de nuestra historia, para relacionarse con los MALOS y con el mundo exterior. Es una proyección de lo que le gustaría ser, no de lo que realmente es. Pero vayamos por partes…

BEA es un dechado de virtudes. Es deportista y buena estudiante, una chavala vitalista y sensible, que vive el despertar de su sexualidad. El problema es que, en cierto modo, ella se avergüenza de ser homosexual. Viendo que sus compañeros de clase son crueles con los homosexuales (en particular con Lucas, su mejor amigo) decide ocultar su naturaleza y evitar problemas.

Pero no puede. Está enamorada de Marta y quiere gritarlo a los cuatro vientos, aunque no se atreve. Lucas la anima a declararse en la fiesta de fin de curso: “Pues deberías (salir del armario). Es lo mejor que va a pasarte en la vida”). A regañadientes, BEA accede. Pero esa noche el destino le tiene reservado una amarga sorpresa.

Lo que sucede es un secreto reservado a los espectadores de la serie. Baste decir que esa noche nace LA KANI y muere BEA.

Todos creamos un escudo defensivo para salvaguardar nuestro yo íntimo del mundo exterior. La KANI es el escudo de BEA, una proyección de sí misma deforme y grotesca. La KANI niega sistemáticamente todos los rasgos que definen a la cándida BEA (la ternura, la sensibilidad, la pasión…) pero no puede ocultarlos. Ambas personalidades luchan por controlar al individuo. MALOS es la historia de esta lucha, con el rap como telón de fondo.